Las fiestas principales se celebran los días 2 y 3 de junio, en honor de San Marcelino, cuya reliquia, trasladada del monasterio de Jerónimos, se venera en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Lo más siginificativo de las mismas son los bailes, en éste caso jotas, que los vecinos de Espeja le bailan de cara, al santo.